Sesión para padres
Terapia para padres
Nuestros pequeños y adolescentes absorben TODO, situaciones, comportamientos, actitudes, frases, expresiones, creencias, emociones, y por supuesto nuestros valores, es por eso que nos referimos a este periodo de la vida como la fase «esponja». Los más pequeños aprenden con el ejemplo de nuestras acciones, de poco sirve que les demos explicaciones y justificaciones estupendas si luego nuestras acciones hablan de nosotros en otra dirección.
La personalidad y las funciones conscientes son algo que se van formando con el paso del tiempo, es por eso que los más pequeños aún no han desarrollado la racionalización o el análisis abstracto y su modo de relacionarse es mucho más simbólico y creativo, mientras que los adolescentes todo lo cuestionan, analizan e incluso rechazan.
Para los padres encontrar una buena manera con la que comunicarse con sus hijos puede ser delicado, pero lo más valioso es saber que los hijos aprenden desde muy temprana edad a través del ejemplo, incluso de las emociones o comportamientos más profundos, y cuando hablo de comportamientos me refiero a pensamientos, creencias, forma de comer, de enfermar, y un largo etc.
Por eso es muy útil hacer una auto-observación para valorar lo que estamos enseñando a nuestros pequeños y jóvenes, no lo que decimos o la información que les entregamos, si no el ejemplo que estamos dando para que modelen y tomen como referencia.