Sesión individual

Terapia ASCENDENTE

Un acompañamiento terapéutico puede comenzar de muy distintas maneras. Una necesidad, una inquietud, una somatización, o simplemente algo que nos abruma sin saber bien por qué — cualquiera de ellas puede ser la puerta a un proceso de cambio.

Como un iceberg, solo vemos de él lo que asoma. Lo demás permanece abajo, en silencio, esperando.

No para amenazarnos — para ser visto. Y cuando por fin le prestamos atención, empieza a mostrarse despacio: primero un borde, después una forma, luego todo aquello que llevábamos tiempo cargando sin saberlo.

A veces lo que asoma es un cansancio que no termina de explicarse. Otras veces, la sensación de repetir algo una y otra vez sin entender bien por qué, o la certeza silenciosa de que hay más debajo de lo que vivimos cada día. Si algo de esto te resulta cercano, puede que no sea casualidad que hayas llegado hasta aquí.

Muchas veces comenzamos un acompañamiento por un motivo, y es ahí abajo, en esa parte que no veíamos, donde encontramos lo que de verdad estábamos buscando.

Las sesiones son presenciales u online. El primer contacto es una conversación tranquila, para conocernos y que puedas contarme qué te trae hasta aquí.